Lo normal es que el tratamiento de ortodoncia no tenga ninguna consecuencia negativa.
Los mayores riesgos provienen de la falta de higiene dental adecuada. Ello puede dar lugar a caries, manchas en el esmalte e inflamación y sangrado de las encías. Si hay una higiene adecuada ninguno de estos problemas aparece.
Es normal que al principio de colocar aparatos se puedan producir pequeñas llaguitas en las mucosas, que se curan en pocos día, sin cuidados especiales. Si persisten hay que comunicárselo al ortodoncista. También es normal sentir sensibilidad en los dientes los primeros días después de acudir a la cita de tratamiento.
En algunos casos, poco frecuentes, puede producirse un acortamiento de la raíz de algún diente durante el tratamiento, sin que, por lo general, llegue a tener mayores consecuencias. Esto es debido a una mayor propensión por parte de algunos pacientes, o a casos en que el diente ha sufrido un traumatismo anterior.
También puede ocurrir en algún caso que se pierda algo de la encía en que se adhiere alguno de los dientes, quedando éste con una altura aparente algo mayor. Puede estar relacionado con mala higiene, o dientes que han tenido que moverse mucha distancia. No suele tener mayores consecuencias y en todo caso puede solucionarse con un injerto de encía.